··La partición de la herencia

La partición de la herencia

La partición consiste en la división de la herencia y la adjudicación de los bienes que la integran a los herederos en la parte que les corresponde a cada uno en la sucesión, proporcionando a cada uno de ellos la propiedad de los bienes que se le han adjudicado. Es un derecho que se concede al heredero, ya que nadie puede ser obligado a permanecer en la indivisión de la herencia, por lo que cualquier heredero podrá pedir en cualquier momento que se realice la partición de la herencia.

La partición deberá realizarse siguiendo los siguientes criterios:

  • Se debe intentar respetar la igualdad en la medida de lo posible, haciendo lotes o adjudicando a cada uno de los coherederos cosas de la misma naturaleza, calidad o especie.
  • Cuando una cosa sea indivisible o desmerece mucho al dividirla, podrá adjudicarse a un heredero, que deberá abonar a los otros el exceso en dinero. No obstante, cualquiera de los herederos podrá pedir que el bien sea vendido en pública subasta.

Los herederos están obligados a abonarse recíprocamente en la partición las rentas y frutos que cada uno haya percibido de los bienes hereditarios y los gastos necesarios realizados en ellos, así como los daños que se hayan podido ocasionar en los bienes por malicia o negligencia.

Los gastos de partición, hechos en interés común de todos los coherederos, se deducirán de la herencia mientras que los hechos en interés particular de uno de ellos, serán a cargo de dicho heredero.

Si alguno de los herederos vende a un tercero su derecho hereditario antes de realizarse la partición, podrán todos o cualquiera de los demás herederos subrogarse en lugar del comprador, reembolsándole el precio de la compra en el plazo de un mes a contar desde que la venta se les haga saber.

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2018-10-20T15:15:16+00:0012 de octubre de 2018|