··Impuesto de Sucesiones

Impuesto de Sucesiones

El impuesto que se debe pagar cuando se reciben bienes en herencia es el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones que liquida la Comunidad Autónoma correspondiente a la residencia habitual del causante. Se trata de un impuesto que grava los incrementos patrimoniales obtenidos a título gratuito, es decir, por sucesión o donación, por una persona.

Los herederos tienen un plazo de seis meses desde la fecha de fallecimiento o la declaración de fallecimiento para realizar el pago del impuesto. No obstante, antes del transcurso de cinco meses se podrá solicitar una prórroga por otros seis meses, aunque se deberán abonar los intereses de demora correspondientes.

La liquidación del impuesto es importante para que los herederos puedan desbloquear las cuentas y fondos bancarios y vender las acciones, recibir la indemnización de las compañías de seguros y cambiar la titularidad de los bienes. Además en algunas Comunidades Autónomas el impuesto ha sido prácticamente eliminado ya que existen importantes bonificaciones en los casos de sucesiones de parientes cercanos.

Hecho imponible

A efectos de sucesión quedan gravados por el impuesto las adquisiciones de bienes y derechos por herencia, legado o cualquier otro título sucesorio, así como la percepción de cantidades por los beneficiarios de contratos de seguros de vida, cuando el contratante sea distinto del beneficiario.

Sujetos pasivos

Los obligados al pago del impuesto son las personas físicas que adquieran bienes y derechos por herencia, legado o cualquier título sucesorio, es decir, los herederos y los legatarios, así como los beneficiarios de contratos de seguros de vida cuando el contratante es distinto del beneficiario.

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2018-10-20T15:39:34+00:0012 de octubre de 2018|