Todos los testamentos son revocables, aunque el testador manifieste en el testamento su voluntad de no revocarlo.

El testamento puede ser revocado de las siguientes maneras:

Revocación del testamentoMediante declaración notarial en la que revoque todas o algunas de las partes del testamento y cumpliendo las mismas formalidades necesarias para su otorgamiento.

Otorgando un testamento posterior en el que no se exprese que la voluntad de que el testamento anterior subsista en todo o en parte. No obstante podrá recobrar su vigencia si posteriormente el testador revoca el último testamento declarando expresamente su voluntad de que valga el primero. La revocación por testamento posterior tendrá efecto aunque el segundo testamento caduque por incapacidad del heredero o de los legatarios nombrados o por su renuncia.

Rompiendo las cubiertas o los sellos de un testamento cerrado o borrando, raspando o enmendando las firmas que lo autoricen, salvo que el desperfecto haya ocurrido sin voluntad ni conocimiento del testador o éste se encuentre en estado de demencia. En cualquier caso, si aparecen rotos la cubierta o los sellos será necesario probar la autenticidad del testamento para su validez.

El reconocimiento de un hijo realizado en un testamento no pierde su eficiacia aunque el testamento sea revocado.